¿En qué estamos, qué somos realmente? ¿Cuál de los dos nos describe mejor como sociedad o como nación? La verdad que, se puede decir que las dos nos describen a la perfección. La moral en nuestro país, se ha devaluado; perdón, la hemos devaluado.
La moral la considermaos "una cojudez", al estilo Cipriani; la moral no me sirve para impedir que mi esposa se entere de las fechorias que hago con mi asesor inteligente, por eso que la he tenido que botar como cualquier cosa, diría Alberto Fujimori; la moral "no da de comer", diría el difunto ex presidente Manuel A. Odria; la inmoralidad no es delito, sino pecado, como diría Luís Bedoya Reyes. Y, el presidente Alan García nos acaba de ofrecer una brillante y lúcida enseñanza que, sólo una persona que "tiene esquina" de barrio, puede ser buen presidente; es decir, un delincuente, un "pedro navaja" peruano está mejor dotado para ser presidente en el Perú; claro, si el asunto es "robar y robar y robar" que la justicia comprada después de la cárcel te va a librar; en otras palabras, sólo una persona con el perfil de: ladrón, corrupto, que nunca haya trabajado, adúltero, ignorante y demagogo, puede ser presidente en el Perú; y etc., etc., etc. Todo esto habla de la misería de la moral que reina en nuestro país, y como pueblo nos gusta porque eliminamos trabas y barreras para hacer lo que no da la gana; y de esa manera terminamos eligiendo a gente con el perfil aprista pensamiento-García o fujimontesinista.
Consentimos cualquier cosa, con tal de no trabajar y producir todo aquello que después decimos que tenemos derecho, que ahora le llamamos eufemísticamente "derecho adquirido"; consentimos todo aquello que nos libere de responsabilidades, porque es sólo para cojudos. Consentimos que el "intelectual" Bayly nos diga lo que tenemos que aceptar en términos de lo que es decente y moral en cuanto a lo sexual: si no aceptas como "normal" a un gay (hombre o mujer) eres homofóbico, y con ese cliche te pretenden crucificar. Consentimos que el presidente García mantenga a corruptos en los distintos ministerios e instituciones del estado por donde corre plata; consentimos que se excarcele a un corrupto como Crousillat que recibió 69 millones de dólares de Montesinos; consentimos que se haya vendido Collique, que no es del estado peruano, sino una donación; consentimos, en general, que el presidente García se haya convertido en un "vendedor a comisión" de los recursos de nuestro país; para eso no lo hemos elegido. Hay muchas cosas más que dicen de la moral que impera y que nos mantiene, por propia voluntad, en la misería social y cultural, que luego s etraducirá, inexorablemente, en misería económica que muchos creen que ya no tenemos.
Consciencia, consciencia y más consciencia nos falta como peruanos. Con la misería de la moral y con la moral de la miseria, nigún país desarrolla; podrá crecer para beneficiar a unos pocos, para ser usado como propaganda política por el gobierno de turno, pero jamás desarrollar por ese camino.
viernes, 15 de enero de 2010
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