viernes, 13 de noviembre de 2009

¿Por qué he abierto este blog?

No soy un “político profesional”, como gusta de llamarse en nuestro querido Perú, todos aquellos que viven a sus anchas de la política; soy un ciudadano simple y sencillo que desea para el Perú, ser un país más digno y decente, que se enganche con el futuro, de la manera que el futuro lo está exigiendo ya: de manera virtuosa, no con viveza criolla que nos ha llevado a ser el último país de Sudamérica en educación, y con la más baja autoestima en el continente.

Me animó a abrir este blog, los auto-titulados “políticos profesionales”: los que nunca han trabajado en su vida, los que nunca han participado en la producción de la riqueza del país. Sin embargo, hacen todo lo imposible por apoderarse de ella, valiéndose de cualquier medio, en el que está incluido, obvia y principalmente, la corrupción. Para estos individuos, les es fácil ingresar a este terreno del enriquecimiento rápido: pagan una significativa cantidad de miles de dólares a un partido, para estar en la lista, en los primeros lugares; ergo, para un narco, para un delincuente con corbata esto es pan comido.

Además de ver a estos personajes que, también les encanta que les llamen “animal político”, también me animó a abrir este blog el silencio cómplice de alguna prensa, que se jacta de seria e independiente, que no publica cartas, o las distorsiona o las mutila, de acuerdo a su interés de “no chocar” con el poder de turno y con el que probablemente se avecina. Callan en todas las formas las faltas a la decencia y la moral, cuando, por ejemplo, no publican nada sobre la venta del Aeródromo de Collique, una donación que el estado no puede vender, porque un socio de su diario es también socio de la constructora que ha hecho negocio con la corrupción del gobierno de turno.

Me animó también, esa televisión dañina que existe en nuestro país, que en vez de contribuir a elevar el nivel de educación y civismo de los televidentes, se esmera en hacer todo lo contrario: en ofrecer programas que nos emparenta más con los países que aun viven en la barbarie, pero que se sienten “modernos” porque usan celular y comen comida chatarra estadounidense.

Me animó el constatar como, el fujimontesinismo sigue vigente, más fuerte que nunca, en todos los ámbitos de la política peruana: en el poder judicial hay un reemplazo de Rodríguez Medrano; quien denuncia un delito, termina siendo denunciado, para silenciarlo a él y a los demás a no atreverse a hacer denuncias sobre políticos de turno.

En resumen, me animó a abrir este espacio, toda la suciedad que baña nuestra sociedad y que, parece ser que seguirá repitiéndose porque al poder de turno le interesa que esta decadencia mental y social perdure por mucho tiempo más porque, de esa manera, aseguran no ser sometidos a la justicia por todas las acciones corruptas y violaciones a los derechos humanos en las que incurren por falta de capacidad para resolver los problemas del país dentro de las reglas y normas de la democracia.

El fin justifica los medios, es el argumento de estos individuos, para maquillar su enriquecimiento ilícito. Hoy en el Perú, abundan los ricos por “generación espontánea”; nadie sabe cómo lograron esos niveles de riqueza, sin haber trabajado nunca. Pero, ¡no tienen pruebas para acusarme!, dicen. Claro, la ley peruana no contempla que, bastan los signos exteriores de riqueza para sospechar del origen de dicha fortuna y empezar una seria investigación que demostraría el origen corrupto de la misma.

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