jueves, 31 de diciembre de 2009

Alan García y el gran indulto a Crousillat

Alan García ha aceptado, explícitamente, que es tan corrupto como este señor y Fujimori; pero él jura que lo van a tomar como “humanitario”. García jura que el pueblo peruano, en su totalidad, es fácilmente manejable; como a él le encanta decir: “Se le puede huevear cuantas veces sea necesario; además, se olvida rápido de todo lo que no está directamente relacionado con su estómago. Han decidido ser y mantenerse mendigos toda la vida. El candidato que le ofrezca comida gratis (PRONA) y títulos a los terrenos que invadan, ganará”. Así piensa García y el APRA, que ya se quedó sin ideología y ha tenido que pedirla prestada al PPC.

El indulto, no cabe duda, se ha venido cocinando desde hace tiempo, en la Región Callao, donde las hijas Crousillat visitaban frecuentemente al socio de Alan García: Alex Kouri. ¿Cuánto habrá costado? Dicen que no quiere pagar los S/. 141 millones, tal como se le sentenció. ¿Le habrán pedido 10%, 20%, cuánto?

García dice que el político no debe ser ingenuo, que es una forma elegante de decir que no debe ser cojudo, que para cojudo está el pueblo peruano que lo ha vuelto a elegir y que piensa elegir a keiko, que es lo que más le conviene a García; él dice: Si Keiko es elegida, la hija de un corrupto y violador de los derechos humanos ya sentenciado, que ha estudiado con el dinero que el padre le robo a todos los peruanos, ¿qué autoridad moral va a tener para enjuiciarme por los delitos que he cometido en la década del 80 y los que acabo de cometer en este período, si, además, le estoy otorgando actualmente cárcel dorada que, por la magnitud del delito, debería estar preso en la Base Naval, tan igual que su compinche Montesinos? Ninguna.

Es sencilla la mugre práctica de Alan García. Lo que quiere hacer, con el indulto a Crousillat, es crear el ambiente, meter en la cabeza del pueblo, que la decencia y la moral son cojudeces. Quiere impedir ser juzgado y sentenciado por los mismos actos de corrupción y violación de derechosa humanos que ha cometido; y, si es juzgado y sentenciado en un juicio bamba, luego será indultado, porque él hizo el mismo favor a otros corruptos. Entonces, eso de “corrupción”, son cojudeces, al estilo Cipriani, que deben ser fácil y rápidamente perdonables, no faltaba más.

En nuestro país, en los últimos 30 años, hemos elegido como presidentes a gente psicológicamente enferma, inmadura, resentida y con odio social, que no sabe mantener una relación significativa y profunda con su cónyuge, por ejemplo: Alan García, Alberto Fujimori, y de alguna forma, Alejandro Toledo (han tenido, tienen y tendrán problemas con sus respectivos cónyuges). ¿Cómo puede una persona tener relaciones públicas exitosas, como gobernante de un país, si a nivel privado es un sonoro fracaso, como esposo o padre? Creen que dejándole millones de dólares, robados, a los hijos, ya arreglaron o curaron su anormalidad psicológica; no, morirán enfermos e insatisfechos. Como carecen de fortaleza moral y emocional, tratan de extraer fuerza de su posición, de su poder, de sus familiares, creyendo borrar de un plumazo todo lo logrado a través de la corrupción y el delito encubierto.

Lo más preocupante de todo este nefasto escenario es lo que le está diciendo García a la juventud, a la niñez, al futuro del país, ¿Qué mensaje les está enviando? No hay valores que valgan cuando, de por medio, está primero tener dinero, enriquecerse. Todo vale para lograrlo, y quien piense y diga lo contrario, es un peligro público que, por todos los medios posibles, hay que destruir y desaparecer del escenario público. Pero, ¿Y qué dicen de todo esto los integrantes de la clase dominante del país, los “patriarcas” del empresariado, los amigos de Montesinos que no se avergüenzan de ello? Nada, absolutamente nada; porque ellos siempre han ganado dinero con todos los gobiernos, coludiéndose con la corrupción.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

¿La sinverguencería de Alan o el viaje de Sasieta?

La verdad, resulta indignante como la prensa peruana, desde la más “seria” hasta la más chabacana, se prestan a este carnaval de farsa y distracción de la población, de mantenerla alejada de todo aquello que sea decencia, educación, moral, valores. ¿Quiénes son los más interesados en mantener a la población atrasada, inculta, achorada, acojudada? Es obvia la respuesta: los "animales políticos" que abundan en nuestro país, principalmente apristas y fujimoristas.

Ver a diario cómo se oculta o no se informa nada sobre la sinvergüencería de Alan García de cobrar más de S/.1.6 millones, apenas regresó al país, cuando no le correspondía por ley, y por otro lado hacer aparecer a la congresista Sasieta en primera plana en varios diarios chicha, es realmente penoso y, más que todo preocupante. Esto deja ver que, sigue gobernando Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos; al menos, en el estilo, pretensión y propósito, es lo mismo.

Se trata de embrutecer por todos los medios al pueblo que finalmente decide el final de una elección presidencial; mantenerlo ignorante e inmoral, que considere la decencia una cojudez; que la viveza criolla, la que ha utilizado Alan García para cobrar lo que no le corresponde, sea la regla de vida. Claro, cuando dijo que en política no se puede ser ingenuo, lo que realmente dijo fue que, hay que ser “vivo”, vivo criollo, se entiende. Pero, ¿qué es un vivo criollo? Una persona que logra resultados o “éxito”, haciéndole daño a los demás. Y, ¿quiénes están más dispuestos a hacer daño a los demás sin perturbarse ni avergonzarse? Los que no aman a los demás, porque no se aman a sí mismos. Y, ¿quiénes no se aman a sí mismos? Los que tienen una baja autoestima; ese es el caso de Fujimori y García. Creen que, con tener poder y dinero obtenido corruptamente, ya son y valen más que los demás; y, recién "consideran" que se aman a sí mismos.

Un ciudadano medio, que debería obrar como voz de alerta de los que poseen menos comprensión política y social, debe entender que, lo que ha hecho García es de mayor efecto negativo social que, el viaje de la señora Sasieta. Las señales equivocadas que le está enviando García a la población,especialmente a la juventud, está reforzando la práctica de valores contrarios a la decencia. ¿Es que no se quiere un país decente? Claro, lo que ocurre es que un país decente jamás elegiría como gobernante a un corrupto. Si seguimos eligiendo presidentes corruptos es porque tenemos mucho de corrupto cada uno de los ciudadanos que conformamos nuestro país, incluidos los empresarios que se sienten la elite del país. Tenemos uno, considerado últimamente patriarca, que visitó la salita del SIN, para asesorar al corrupto Montesinos cómo debía hacer Fujimori para perpetuarse 30 años en el poder; por suerte, le salió el tiro por la culata; pero hasta ahora lo admira a Fujimori y Montesinos; dice que no se avergüenza de haber visitado a Montesinos.

Por eso, hoy entendemos, no se invierte en educación para sacar al Perú del último lugar de Sudamérica; porque educar al país significaría ¡adiós mamadera! ¡Adiós “políticos profesionales”, a chambear se ha dicho!

Además de Alan García, que quiere que nos olvidemos de sus cobros indebidos y acciones corruptas que protege y solapa a diario, también tenemos a los otros corruptos que se pretende tapar como Giampietri, con las compras de armas a proveedores relacionados con Montesinos en la época de Fujimori, a los viajeros con la "bondad" de la Universidad Alas Peruanas. Es decir, todavía nos siguen gobernando con la política de Fujimori; el país no ha cambiado, sigue tan igual o peor, en cuanto a moral, que en dicha época.

¿Es eso lo que quiere el pueblo peruano? ¿Es eso lo que explica la cantidad de gente que estaría dispuesta a votar por keiko Fujimori para que regrese con mayor fuerza la inmoralidad, corrupción, crimen y delincuencia con camisa y corbata?