Alan García ha aceptado, explícitamente, que es tan corrupto como este señor y Fujimori; pero él jura que lo van a tomar como “humanitario”. García jura que el pueblo peruano, en su totalidad, es fácilmente manejable; como a él le encanta decir: “Se le puede huevear cuantas veces sea necesario; además, se olvida rápido de todo lo que no está directamente relacionado con su estómago. Han decidido ser y mantenerse mendigos toda la vida. El candidato que le ofrezca comida gratis (PRONA) y títulos a los terrenos que invadan, ganará”. Así piensa García y el APRA, que ya se quedó sin ideología y ha tenido que pedirla prestada al PPC.
El indulto, no cabe duda, se ha venido cocinando desde hace tiempo, en la Región Callao, donde las hijas Crousillat visitaban frecuentemente al socio de Alan García: Alex Kouri. ¿Cuánto habrá costado? Dicen que no quiere pagar los S/. 141 millones, tal como se le sentenció. ¿Le habrán pedido 10%, 20%, cuánto?
García dice que el político no debe ser ingenuo, que es una forma elegante de decir que no debe ser cojudo, que para cojudo está el pueblo peruano que lo ha vuelto a elegir y que piensa elegir a keiko, que es lo que más le conviene a García; él dice: Si Keiko es elegida, la hija de un corrupto y violador de los derechos humanos ya sentenciado, que ha estudiado con el dinero que el padre le robo a todos los peruanos, ¿qué autoridad moral va a tener para enjuiciarme por los delitos que he cometido en la década del 80 y los que acabo de cometer en este período, si, además, le estoy otorgando actualmente cárcel dorada que, por la magnitud del delito, debería estar preso en la Base Naval, tan igual que su compinche Montesinos? Ninguna.
Es sencilla la mugre práctica de Alan García. Lo que quiere hacer, con el indulto a Crousillat, es crear el ambiente, meter en la cabeza del pueblo, que la decencia y la moral son cojudeces. Quiere impedir ser juzgado y sentenciado por los mismos actos de corrupción y violación de derechosa humanos que ha cometido; y, si es juzgado y sentenciado en un juicio bamba, luego será indultado, porque él hizo el mismo favor a otros corruptos. Entonces, eso de “corrupción”, son cojudeces, al estilo Cipriani, que deben ser fácil y rápidamente perdonables, no faltaba más.
En nuestro país, en los últimos 30 años, hemos elegido como presidentes a gente psicológicamente enferma, inmadura, resentida y con odio social, que no sabe mantener una relación significativa y profunda con su cónyuge, por ejemplo: Alan García, Alberto Fujimori, y de alguna forma, Alejandro Toledo (han tenido, tienen y tendrán problemas con sus respectivos cónyuges). ¿Cómo puede una persona tener relaciones públicas exitosas, como gobernante de un país, si a nivel privado es un sonoro fracaso, como esposo o padre? Creen que dejándole millones de dólares, robados, a los hijos, ya arreglaron o curaron su anormalidad psicológica; no, morirán enfermos e insatisfechos. Como carecen de fortaleza moral y emocional, tratan de extraer fuerza de su posición, de su poder, de sus familiares, creyendo borrar de un plumazo todo lo logrado a través de la corrupción y el delito encubierto.
Lo más preocupante de todo este nefasto escenario es lo que le está diciendo García a la juventud, a la niñez, al futuro del país, ¿Qué mensaje les está enviando? No hay valores que valgan cuando, de por medio, está primero tener dinero, enriquecerse. Todo vale para lograrlo, y quien piense y diga lo contrario, es un peligro público que, por todos los medios posibles, hay que destruir y desaparecer del escenario público. Pero, ¿Y qué dicen de todo esto los integrantes de la clase dominante del país, los “patriarcas” del empresariado, los amigos de Montesinos que no se avergüenzan de ello? Nada, absolutamente nada; porque ellos siempre han ganado dinero con todos los gobiernos, coludiéndose con la corrupción.
jueves, 31 de diciembre de 2009
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