miércoles, 2 de diciembre de 2009

¿La sinverguencería de Alan o el viaje de Sasieta?

La verdad, resulta indignante como la prensa peruana, desde la más “seria” hasta la más chabacana, se prestan a este carnaval de farsa y distracción de la población, de mantenerla alejada de todo aquello que sea decencia, educación, moral, valores. ¿Quiénes son los más interesados en mantener a la población atrasada, inculta, achorada, acojudada? Es obvia la respuesta: los "animales políticos" que abundan en nuestro país, principalmente apristas y fujimoristas.

Ver a diario cómo se oculta o no se informa nada sobre la sinvergüencería de Alan García de cobrar más de S/.1.6 millones, apenas regresó al país, cuando no le correspondía por ley, y por otro lado hacer aparecer a la congresista Sasieta en primera plana en varios diarios chicha, es realmente penoso y, más que todo preocupante. Esto deja ver que, sigue gobernando Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos; al menos, en el estilo, pretensión y propósito, es lo mismo.

Se trata de embrutecer por todos los medios al pueblo que finalmente decide el final de una elección presidencial; mantenerlo ignorante e inmoral, que considere la decencia una cojudez; que la viveza criolla, la que ha utilizado Alan García para cobrar lo que no le corresponde, sea la regla de vida. Claro, cuando dijo que en política no se puede ser ingenuo, lo que realmente dijo fue que, hay que ser “vivo”, vivo criollo, se entiende. Pero, ¿qué es un vivo criollo? Una persona que logra resultados o “éxito”, haciéndole daño a los demás. Y, ¿quiénes están más dispuestos a hacer daño a los demás sin perturbarse ni avergonzarse? Los que no aman a los demás, porque no se aman a sí mismos. Y, ¿quiénes no se aman a sí mismos? Los que tienen una baja autoestima; ese es el caso de Fujimori y García. Creen que, con tener poder y dinero obtenido corruptamente, ya son y valen más que los demás; y, recién "consideran" que se aman a sí mismos.

Un ciudadano medio, que debería obrar como voz de alerta de los que poseen menos comprensión política y social, debe entender que, lo que ha hecho García es de mayor efecto negativo social que, el viaje de la señora Sasieta. Las señales equivocadas que le está enviando García a la población,especialmente a la juventud, está reforzando la práctica de valores contrarios a la decencia. ¿Es que no se quiere un país decente? Claro, lo que ocurre es que un país decente jamás elegiría como gobernante a un corrupto. Si seguimos eligiendo presidentes corruptos es porque tenemos mucho de corrupto cada uno de los ciudadanos que conformamos nuestro país, incluidos los empresarios que se sienten la elite del país. Tenemos uno, considerado últimamente patriarca, que visitó la salita del SIN, para asesorar al corrupto Montesinos cómo debía hacer Fujimori para perpetuarse 30 años en el poder; por suerte, le salió el tiro por la culata; pero hasta ahora lo admira a Fujimori y Montesinos; dice que no se avergüenza de haber visitado a Montesinos.

Por eso, hoy entendemos, no se invierte en educación para sacar al Perú del último lugar de Sudamérica; porque educar al país significaría ¡adiós mamadera! ¡Adiós “políticos profesionales”, a chambear se ha dicho!

Además de Alan García, que quiere que nos olvidemos de sus cobros indebidos y acciones corruptas que protege y solapa a diario, también tenemos a los otros corruptos que se pretende tapar como Giampietri, con las compras de armas a proveedores relacionados con Montesinos en la época de Fujimori, a los viajeros con la "bondad" de la Universidad Alas Peruanas. Es decir, todavía nos siguen gobernando con la política de Fujimori; el país no ha cambiado, sigue tan igual o peor, en cuanto a moral, que en dicha época.

¿Es eso lo que quiere el pueblo peruano? ¿Es eso lo que explica la cantidad de gente que estaría dispuesta a votar por keiko Fujimori para que regrese con mayor fuerza la inmoralidad, corrupción, crimen y delincuencia con camisa y corbata?

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