Chile, nuestro vecino, desde hace mucho tiempo, restándole la época del nefasto Pinochet, nos viene dando ejemplos de cómo se debe gobernar un país para sacarlo de la pobreza y el subdesarrollo, y encumbrarlo hacia el desarrollo económico y social. Con el terrible terremoto que acaba de acontecer, Chile, a través del sufrimiento, nos da una nueva lección que nos debe hacer reflexionar a nosotros los peruanos, respecto a nuestros gobernantes, particularmente con el de turno; Chile le ha dicho al mundo: "no necesitamos ayuda; no se desatiendan de Haití". Claro, los últimos cuatro notables presidentes que ha tenido, han gobernado por y para su país, llegando a acumular un ahorro en fondo de US $30,000 millones, a parte de los US $6,500 millones de un fondo para becar en el extranjero a sus mejores egresados de las universidades nacionales para que estudien su post-grado en ciencia, tecnologías e ingeniería.
Gobernando pensando en los intereses de su país, es que han logrado ese fondo como prevención ante cualquier crisis económica internacional o desastre nacional, producto de fenómenos naturales como lo que acaba de ocurrir con un terremoto de 8.8 grados Ritcher. La tragedia los ha agarrado PREPARADOS, porque desde hace mucho tiempo que siguieron el consejo de Eric Calais: "Los terremotos (los fenómenos del Niño) no matan, no causan daños si no hay nada que dañar". Precaución, anticipación, prevención, planificación, todo eso hay en el método de gobernar que usan los políticos chilenos, indistíntamente del color ideológico del partido gobernante; porque para ellos es el país lo primero, lo segundo y lo tercero, también lo es su país que de verdad aman.
Sin embargo, nosotros los peruanos seguimos eligiendo a presidentes que sólo les interesa enriquecerse en el poder: el país no cuenta para nada. Las tragedias ocasionadas por un terremoto, como el de Pisco y los efectos devastadores que ocasiona el "Fenómeno del Niño" en el norte del país siempre nos coge con "el pantalón abajo". Todo lo contrario que en Chile, aquí se aprovechan de la desgracia para robar y enriquecerse rápidamente, apadrinados por el presidente de la república. No se toman precauciones, no se hacen obras para evitar los efectos del fenómeno del Niño porque, más bien, esas son oportunidades para la corrupción, los ministros relacionados con los daños se soban las manos de lo que van a robar. Esa es la triste realidad de nuestro querido Perú; no lo queremos de verdad, sino para esquilmarlo en cada desastre.
Pero, la causa está en el pueblo que elige a estos corruptos y delincuentes, sin moral ni decencia, que tienen la osadía de volver a postular a cargo público sin el minímo rubor en sus mejillas; "no", dicen, "ya pedimos perdón, y punto". Ahí, tienen a Kouri, a la hija del corrupto condenado a 25 años de cárcel que sabe muy bien todo lo que hizo su padre con Montesinos y militares. Hagamos un alto y reflexionemos sobre qué queremos como país: ¿seguir siendo gobernados por esta lacra? Si ya no queremos hacerle daño al país y a nuestra descendencia, tenemos que cambiar cada uno de nosotros, porque un país cuyos ciudadanos viven de manera corrupta, eligen a un presidente corrupto; los decentes eligen a presidentes decentes, como en Chile. En Chile se gobierna, aquí se saquea; allá el crecimiento se traduce en ahorro, aquí en corrupción y demagogia. Es que, tenemos a un "vendedor a comisión", no un verdadero presidente.
domingo, 28 de febrero de 2010
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