martes, 15 de junio de 2010

Los promotores asolapados de la corrupción

El día viernes 11, del presente, leía con asombro espeluznante el artículo que sacó Jaime de Althaus, en El Comercio: "El voto del 2011". Empieza de manera disfrazada, para después mostrarse profujimorista (¡sigue personas no principios!), diciendo que acercarse al pueblo es preferible a la práctica de la institucionalidad, por parte de un presidente de la república; entonces, para Althaus no importa que sea dictador, corrupto, asesino intelectual, cobarde que fuja y renuncia por fax. Definitivamente, lo está alabando a Fujimori y perdonando lo que otros "en nombre de la institucionalidad" lo han condenado. Sigue enviándole el mensaje anti moral a la juventud de que siga pensando que: "ha robado, pero ha hecho obra". Realmente este tipo es un peligro que tiene tribuna en el periódico decano. Al final de su artículo dice:"El institucionalismo de Toledo, en cambio, es percibido desde esta perspectiva, como una conducción relativamente laxa y lejana, menos comprometida". Claro, como ve que Toledo está aumentando en la intención de voto, acercándose a la hija del corrupto sentenciado, se ve en la "obligación" de hacer algo para detener ese aumento que, le estaría disminuyendo las posibilidades a la que estudió en el extranjero con la plata que su padre le robaba al país. Ese es Jaime de Althaus.
Pero, por suerte, ese mismo día Beatriz Merino sacó un artículo en el mismo El Comercio, página 5, sobre políticas públicas de adaptación al cambio climático. También al final dice: "Ahora corresponde a los líderes e instituciones del país, en todos los ámbitos, comprender y enfrentar este enorme desafío, que involucra a las actuales y futuras generaciones. Estamos frente a una demanda ciudadana que irá creciendo progresivamente, y que esta defensora del pueblo hace suya."
¿Entendió don Jaime? Sólo respetando en la práctica la institucionalidad, es que se pueden lograr avances sólidos en los países, así como lo hicieron los anglosajones, no al margen, "acercándose" informalmente al pueblo, regalando alimentos, para ganar votos, que hacen más pobres a los pobres.
El día jueves, en su programa de Canal N, había opinado, acerca de lo dicho por Toledo, sobre que él iba a matar al "perro del Hortelano"; ¡no le gustó, y le llamó la atención a Toledo! Claro, está de acuerdo también con ese asalto a mano armada que está haciendo García al país, vendiendo o concesionando la Selva Peruana. Me imagino que, las comisiones que cobra García por vender todo lo que puede (lo intentó hasta con Collique), lo considera "cercanía la pueblo", pero para meterles la mano al bolsillo.

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